La corrosión es el principal factor de degradación de los anclajes al terreno. En anclajes permanentes con vida útil proyectada superior a 100 años, el sistema de protección anticorrosiva no es un complemento, sino un elemento estructural en sí mismo. Su correcta especificación y verificación en obra es determinante para la seguridad a largo plazo.
Tipos de sistemas de protección
Los sistemas de protección se clasifican en función del número de barreras entre el acero y el terreno:
- Clase 1 (provisional): lechada de cemento en bulbo como única protección. Válida hasta 2 años
- Clase 2 (permanente básica): vaina corrugada en zona libre más lechada en bulbo
- Clase 3 (permanente reforzada): doble protección en toda la longitud, con cables engrasados enfundados individualmente
El papel de la cabeza de anclaje
La cabeza de anclaje es el punto de mayor vulnerabilidad de todo el sistema, donde el acero queda expuesto al ambiente exterior. Un diseño correcto incluye: placa de reparto con tratamiento de superficie, sellado hermético para impedir la entrada de agua, y tapa de protección removible para inspección y posible retesado.
Verificación en obra
Los ensayos de aceptación establecidos por EN 1537 incluyen pruebas de carga escalonadas que confirman la integridad del anclaje antes y después de su puesta en servicio. Recomendamos conservar la documentación de estos ensayos durante toda la vida útil de la obra.